Crónicas Viajeras: San Juan: “Walkable City”. María Soledad Caracci C.

Sigo viajando, sigo conociendo, sigo aprendiendo. Todas estas crónicas serán diferentes, ya que las experiencias en cada lugar son diferentes también. En San Juan estuve 11 días, así que no hubo biblioteca, ni muchos museos. Sí harta caminata, mucha observación y un montón de conversaciones. Dicho lo anterior, nos fuimos con la crónica.

Puerto Rico y San Juan: Datos Generales.

Puerto Rico es una colonia estadounidense en pleno mar Caribe. Yo llegué en barco desde Santo Domingo tras una noche de viaje. En avión es como una hora y media, pero la vista del atardecer desde el barco al dejar Santo Domingo, y la del amanecer llegando a San Juan valieron totalmente las horas de viaje (el precio entre barco y avión es el mismo).

La isla tiene una población de 3.9 millones de habitantes. Aparte de estos son 4.1 millones los puertorriqueños que viven en territorio estadounidense propiamente tal, según cifras de la Pew Hispanic Center. Es un fenómeno conocido en la isla como “diáspora”.

El alfabetismo es de un 94% (considerando los mayores de 15 años que saben leer y escribir), y el problema de la calidad en la educación pública también los afecta y moviliza.

Estuve solo en la capital, San Juan, una ciudad de 400 mil habitantes. Y los carteles que invitan al visitante a un recorrido por la “Walkable City” abundan en las zonas turísticas.

Visión subjetiva de la ciudad.

Lo primero que sorprende es que sea una colonia, bueno, un “Estado Libre Asociado” (es el eufemismo que se usa), pero para cuestiones prácticas es lo mismo. En lo personal, ya el hecho de tener que sacar visa para EE.UU. cuando mi intención era visitar Puerto Rico ya fue un proceso raro. Además, los gringos te torturan en migración. Yo con todos mis papeles en orden, sacados siguiendo rigurosamente el protocolo, tuve problemas para entrar.

Son caribeños y hablan en inglés, fueron colonia española y tras intentos independentistas se transformaron en colonia gringa. Es bastante triste porque no son nada, “ni chicha ni limoná”. Otro ejemplo del desarraigo que se encuentra en los países Latinoamericanos y del Caribe.

La ciudad colonial es una ciudad amurallada y llama la atención que la catedral no tenga ninguna relevancia para la vida urbana, es decir, habíamos algunos turistas tomando fotos, y algo de movimiento, al fin y al cabo era navidad. Pero no es nada comparado a países como Chile, México o Argentina. Asimismo, todas las iglesias que me crucé en la ciudad estaban cerradas. Para una amante del barroco como yo esto significó un shock.

Es realmente una “Walkable City”, nombre que lleva el plan urbano iniciado por el controvertido ex alcalde Santini, y que busca transformar la ciudad y su transporte. Este es el link al plan inicial, aunque supongo que con el cambio del alcalde también se modificará el proyecto: http://issuu.com/sanjuannews/docs/finalreportsummary_walkablecity_july3-final. Sin importar si se realiza o no, la cuestión es que San Juan es, definitivamente, una ciudad que se puede recorrer caminando, y menos mal.

Vestigios de la última elección, que entrega el municipio a la nueva alcaldesa Yulin.

Me bajé del barco y me subí a la micro (pasó al tiro). Como no tenía sencillo el chofer me dejó pasar gratis. Me dejó a dos cuadras de mi destino. Era una pompa de jabón que pronto se desinfló, porque la verdad es que el transporte público de San Juan deja bastante que desear. Si bien los recorridos son racionales y tienen una buena red de metro, la frecuencia muy lenta. Entonces, a menos que sea una distancia realmente larga la que uno desea recorrer, lo mejor es caminar. Esperar la micro se transforma en una reunión social, ya que todos conversan mientras esperan. La gente habla, te habla. Siempre. Es raro, pero no me demoré en acostumbrarme.

Cuentan con red de ciclovías y los vehículos son respetuosos con el peatón. Las veredas están en buen estado y la ciudad está limpia. La situación es diferente en cada barrio, por supuesto, pero salta a la vista que el estándar de calidad de vida urbana supera el promedio Latinoamericano y del Caribe. Es más, según la Encuesta de Calidad de Vida de 2012 de Mercer (http://latam.mercer.com/press-releases/encuesta-calidad-de-vida-mercer-2012), son el 72º a nivel mundial y el 2º en con respecto al territorio americano al sur del Río Bravo.

Como toda ciudad, cuenta con diversos barrios, en el que vivía yo estaba a dos cuadras de la playa (en un barrio residencial) y a una de una importante avenida comercial catalogada como “peligrosa” por Lonely Planet. La verdad es que como no tengo cara de gringa no tuve ningún problema en transitar tranquilamente por ahí, aunque de noche lo evitaba. Era divertido, “lo mejor de los dos mundos” me dijo mi anfitrión. Y tenía toda la razón, porque los barrios turísticos se han transformado en algo tan plástico que daba gusto estar cerca de un barrio más normal, lleno de kioscos, almacenes y gente. Muchos migrantes dominicanos, me impresionó.

El viejo San Juan está muy bien tenido, ¡no había ni cables! Nada que ver con Santo Domingo. Se nota que hay inversión. Y gentrificación también.

Fuera de la muralla y pegadito al cementerio se encuentra el barrio de La Perla. Ahí fui acompañada (seré loca pero no tonta). Un barrio popular cuyos orígenes se encuentran en el 1670, y que toma la forma de tal en 1733. Su auge ocurre a fines del siglo XIX cuando se instala allí el matadero, y sigue hasta ahora (aunque ya sin matadero). Como un molusco se adhiere a la ciudad colonial. Como nuestra querida Chimba.

Vista desde el cementerio al barrio de La Perla.

En San Juan en particular y en Puerto Rico en general hay una miseria muy diferente a la que se ve en Chile, México o República Dominicana. Los barrios populares se encuentran en buenas condiciones y como mencionamos, están arriba en los estándares de calidad de vida. Pero donde en otros lados es el hambre y la enfermedad, aquí es la droga y la violencia.

El barrio universitario, es otra historia, igual a Patronato. Otro muy parecido a Bellas Artes (adivinen que museo estaba ahí). Muchas formas de vida, como siempre, conviviendo en la ciudad.

La vida cultural es activa. Ya sea desde el oficialismo colonialista, desde las más importantes instituciones culturales del país o desde la más pequeña organización comunitaria, se nota que la cosa se mueve. Hay variados esfuerzos por crear cultura, por difundirla y por vincularla con la comunidad en su conjunto.

Sus desafíos son múltiples y diversos, era que no, siendo los más urgentes las carencias en cuanto a educación (los diarios no se pueden ni leer porque están mal redactados, el sistema educativo general está bastante mal), y la necesidad de autogobierno. O anexión definitiva. O lo que ellos consideren mejor. Pero ese estado de colonia en pleno siglo XX me parece insólito, por llamarlo de alguna manera. Vinculados los dos problemas, como no. Pero no imposibles de resolver.

Eso sería la visión de esta humilde servidora desde el mar Caribe.

¡Pronto nos leemos en México!

Imperdible: Si puede, La Perla. Vaya acompañado por alguien que conozca y de día. Ideal tipo 12 hrs. Si no puede, dese una vuelta por la calle Loiza. Recórrala completita caminando.

Links de interés:

Crónicas viajeras: Andanzas por Santo Domingo (Primera parte).
Crónicas viajeras: Andanzas por Santo Domingo (Segunda parte).

    2013-04-02T18:19:55+00:00 2013/04/02|