La calle Ahumada: cuatro cuadras con una muy larga historia

Como el grafito es el alma del lápiz, así la ciudad
tiene su calle principal, con la que va escribiendo,
taimada y seguramente, las páginas de su historia.
Esta calle, en Santiago, es la calle Ahumada.

Teófilo Cid

A fines del mes de julio recorrimos las cuatro cuadras que tiene la calle Ahumada, ahora convertida en el paseo peatonal más famoso de Chile, para contar algo de su larga historia. Sobre este y otros temas coversamos en el programa “Tenemos Cuerda Para Rato” de Radio La Central, hasta donde llegaron nuestros socios Paola Canto y Julio Alarcón.

Partimos la ruta del 30 de julio reflexionando como en una calle tan breve y central se condensan más de cuatro siglos de historia urbana, económica, social y cultural. Los primeros cafés, hoteles, bancos y embajadas, tiendas, almacenes, librerías, conventos y tabernas de Santiago tuvieron su sede en alguna de las veredas de la calle que hoy ha devenido en paseo.

La historia de Ahumada es anterior incluso a la fundación de Santiago del Nuevo Extremo por la hueste de conquistadores hispanos que llegaron con Pedro de Valdivia en 1540. El trazado de la callle Ahumada siguió la huella del Qhapaq Ñan, el Camino del Inca, la gran red de caminos que comunicaban el Tahuantinsuyo y cuyo rastro cruzaba el valle del Mapocho desde varias decenas de años antes de que los europeos llegaran a estos parajes. Según recientes investigaciones arqueológicas, la presencia del imperio de los incas estaba marcada por la existencia de un pequeño centro administrativo y el camino llegaba hasta al menos la Angostura de Paine.

Una vez que los españoles se instalaron sobre ese poblado, aprovechando la infraestructura ya existente, la calle fue una de las primeras en tener como vecinos a los conquistadores de la hueste de Pedro de Valdivia. Rodrigo de Araya y Lázaro de Aránguiz serán los primeros vecinos ilustres y la callejuela que une a la plaza con la Cañada de San Francisco pasará a ser conocida como la calle de Lázaro Aránguiz hasta que ya en 1580 se hace conocida con el nombre que aún hoy tiene: calle de los Ahumada.

Juan de Ahumada, regidor perpetuo, alférez real y alcalde de la ciudad, es capitán de la hueste que llega a Chile con el elegante García Hurtado de Mendoza en 1557. Su hijo Valeriano de Ahumada llegará a ser varias veces alcalde de Santiago, y fue quien se opuso al traslado de la ciudad a Talagante, después del terremoto de mayo de 1647. El nieto de Juan será el principal organizador y rector de la Universidad de San Felipe. De la “cuadra de los Ahumada” pasó a ser la “calle Ahumada”.

Durante los largos años de la Colonia la calle irá de a poco convirtiéndose en una de las principales en Santiago. Compite en el comercio con la actual calle Estado y posteriormente con la Alameda de las Delicias. Llegada la ciudad de masas en el siglo XX será el eje de la vida social, cultural y comercial de la ciudad.

Ya en 1831 se había fundado el Café de Hevia en la esquina con la Plaza de Armas y unos años después se instalaría en esa cuadra la Confitería Torres. En el siglo XX aparecen los cafés más modernos como el Lucerna, el Waldorf, la Novia, el Santos, el resturant Naturista y el café Haití, tal vez el más característico de los locales de venta de café al paso de la ciudad. Compiten por el público que circula por el centro en distintos horarios y rutinas, con ofertas para el almuerzo, la once y la noche.

La calle albergó el primer convento de mujeres en Chile, de las Agustinas, y cuando llegó la hora de vender los terrenos, la ciudad ganó dos grandes manzanas para el desarrollo urbano y comercial del centro: Se abrió la calle Moneda y se comenzó a lotear los terrenos de la manzana de Agustinas entre Bandera y Ahumada. La primera sede de la Universidad Católica, la primera sala de cine, más tarde el barrio de la Bolsa de Comercio y el Club de la Unión se establecieron en los terrenos consagrados por siglos a las monjas de Santiago.

Con el comercio bullente los hoteles se hicieron necesarios y aparecieron dos de los más famosos: el Crillón y el Oddó, junto con las sastrerías, como Falabella, y los inicios de las tiendas de departamentos, como Los Gobelinos y A la ville de Nice. Un hito arquitectónico y comercial fue la instalación de la casa central del Banco de Chile en la misma calle durante la segunda década del siglo XX.

Junto con el comercio la vida cultural tuvo largas jornadas en Ahumada, la primera sede de la Federación de Estudiantes de Chile, la FECH y su revista Claridad con los primeros poemas de Neruda. Unos años después se realizará la histórica tertulia de los sábados en el local de la Librería y editorial Nascimento (Ahumada 125). En estas veredas se reunían regularmente escritores, poetas e intelectuales santiaguinos. Ahumada era el centro de la vida social y cultural de esos años.

En mayo de 1952 en las vitrinas del restaurant El Naturista se llevó a cabo una de las primeras experiencias de Poesía Visual, Arte Conceptual o Happening en el país: Nicanor Parra, Enrique Lihn y Alejandro Jodorowski y algunos más publican “El Quebrantahuesos”. Enrique Lihn, entrevistado por Pedro Lastra, señala: “El Quebrantahuesos era en la práctica una modesta cartulina que llenábamos, según el orden que imparte el director de un cementerio a nichos, lápidas y mausoleos, con originales tipografiados de acuerdo con la práctica surrealista de escribir frases nuevas e insólitas con recortes de rutinarias frases hechas (collage verbal y gráfico), sintagmas tomados, en general, de los títulos o subtítulos de los periódicos, e imágenes compuestas con el mismo procedimiento”.

En 1983 el mismo Lihn, en plan crisis económica y con las protestas contra la dictadura impactando el centro de la ciudad, realizó el lanzamiento de su poemario “Paseo Ahumada” en plena calle, acción considerada subversiva y que le valió la detención por parte de carabineros.

Con el crecimiento de la ciudad y la silenciosa pero implacable aparición de nuevos centros alejados del núcleo fundacional, la calle sufrió los altibajos del crecimiento urbano sin límite. Una de las iniciativas que buscaba y encontró una solución para mantener la primacía de la calle de los Ahumada fue el proyecto de peatonalización. El paseo actual responde a un largo proceso que se inicia en los años 70 con las gestiones del Alcalde Mario Farías, se concretan en el año 1977 y se remodela el paseo en los 90.

La calle más importante del centro tiene una larga y compleja historia, si quieren conocer más de ella los invitamos a revisar “El Santiago que se fue” de Oreste Plath, “Los Cafés Literarios en Chile (1773-2004)” de Manuel Peña, ¡Hasta Mapocho no más! de Teófilo Cid y “Fantasmas literarios. Una convocación” de Hernán Valdés

Pero julio no solo fue recorrido, participamos de la Convención Regional de Cultura Metropolitana, instancia de participación que apunta a la construcción de la política cultural regional para el período 2017 – 2022. El martes 25 estuvimos presentes como consejeros en el COSOC de la DIBAM, ocasión en que su Director, Ángel Cabeza, y el Jefe Departamento Jurídico, José Cortés, expusieron sobre el nuevo Ministerio de las Culturas y el Patrimonio que se encuentra en las últimas etapas de tramitación en el Congreso.

Este mes fuimos además seleccionados en los Fondos Concursables 2017 de la Municipalidad de Santiago, con el proyecto “Taller de Patrimonio, Historia Oral y Museología Crítica”, que realizaremos a partir de octubre junto al Instituto Nacional y el Museo Histórico Nacional, pronto les contaremos más detalles. Los esperamos en agosto para recorrer la Diagonal Paragua y Remodelación San Borja.

2017-11-21T10:20:57+00:00 2017/08/16|