Una ruta con Cultura Mapocho por el Parque de Los Reyes

La mañana del domingo 28 de enero nos reunimos para comenzar el año recorriendo el Parque Los Reyes y poder aventurarnos en su patrimonio. Esta sería la primera parte de un ciclo sobre los parques de ribera del río Mapocho y sus múltiples usos, que incluye al Parque Forestal también.

Con Cultura Mapocho nos propusimos generar una lectura del Parque de Los Reyes que diera cuenta de los distintos usos y resignificaciones que ha tenido desde el siglo XIX hasta nuestros días, con el objetivo de entender cómo el Parque, de ser un espacio marginal dentro de la ciudad de principios del siglo pasado, pasó a constituirse hoy en día en un lugar cultural y recreativo apreciado por la población.

El lugar de encuentro con los cerca de un centenar de asistentes fue el frontis de la Estación Mapocho. Ahí señalamos cómo, a partir del análisis de las materialidades, se pueden desprender múltiples capas de historicidad que nos permiten adentrarnos en la compresión de estos espacios y cómo se produce una diferenciación entre el paisaje hacia el oriente y el poniente, específicamente comparando los parques Forestal y de Los Reyes.

Luego nos detuvimos en lo que fuera la parte posterior de los hangares de la Estación Mapocho, lugar donde narramos la cinematográfica huida desde la Cárcel Pública de un grupo de presos políticos la madrugada del 30 de enero de 1990, quienes luego de un año de trabajo escaparon por un largo túnel que desembocaba en los actuales terrenos del Parque. La excavación duró 18 meses, en jornadas de día y noche, con rudimentarios utensilios como cucharas, cuchillos, tenedores y alambres. Así los fugados arrancaron 50 toneladas de tierra para construir el “Túnel de la Libertad”, lo que está documentado, entre otros, en el libro “Fuga en Santiago”, de Teo Saavedra y Anne Proenza, donde los autores relatan en profundidad la asombrosa escabullida.

En la tercera parada de la ruta, frente a la poco conocida fuente España, a través de un análisis histórico se reflexionó sobre los orígenes de este parque. Así nos remontamos a la primera parte del siglo XX, cuando tras las intensas repercusiones de la Gran Crisis del 29 y la caída de la explotación salitrera del norte del país, se produjo un importante flujo migratorio hacia la capital. Muchos de los recién migrados, sin posibilidad de poder acceder a un trabajo estable, se instalaron lo largo de la calle Balmaceda para vender todo tipo de productos, generándose un improvisado primer mercado persa, siendo esa ocupación comercial uno de los primeros usos de este espacio. Luego, nos remitimos al origen del Parque tal como lo conocemos hoy, desde que en la década de los ochenta, tras el fin del uso ferroviario de la estación Mapocho, este lugar se convirtió en un gran basural, situación que cambió radicalmente cuando, en conmemoración de los 500 años de la llegada de los españoles a América, se anunció la construcción del Parque como obsequio por parte de la Corona Española. Hoy destaca el conjunto por su gran equipamiento, entre los que se encuentra un skatepark, una laguna, un centro deportivo y otro cultural, juegos infantiles y, cruzando la calle, un mercado persa de muebles.

Luego, acercándonos a la mitad del recorrido, expusimos sobre los crímenes y violaciones a los derechos humanos ocurridos en el puente Bulnes, en el período de la Dictadura, entre los cuales destacan los que se hicieron contra integrantes del GAP (Grupo de Amigos del Presidente) y de un sacerdote católico de origen español: Joan Alsina, quien estaba a cargo de la parroquia de San Ignacio de El Bosque y era también jefe de personal del Hospital San Juan de Dios. Por otra parte, grupos de pobladores de Puente Alto y de la adyacente población Nueva Matucana también fueron asesinados en los alrededores del puente, sin embargo, a diferencia de los anteriores, no cuentan con alguna placa o hito que los recuerde en el memorial levantado en el lugar. Finalmente destaca la presencia del Muro de la Memoria, obra inaugurada el año 2001, de Claudio Pérez, Rodrigo Gómez y Luis Acosta, que consiste en la reproducción de 950 fotografías de detenidos desaparecidos. Originalmente se pensó instalarla a un costado de la Catedral, pero las autoridades del momento la derivaron a este sitio, que se consolidó como memorial. Sin embargo, con el paso del tiempo y su ubicación periférica, se ha visto deteriorado y olvidado, siendo para muchos de nuestros asistentes y santiaguinos un gran desconocido.

En nuestro quinto hito, contamos sobre los elementos presentes en el último tramo del parque y cómo, respecto a los que fueron concebidos, se fueron generando diferentes usos de estos espacios. El primer elemento que se destacó fue el horno eléctrico crematorio de basura, inaugurado en 1927, siendo un gran adelanto para su época. Este recinto posteriormente fue perdiendo su función dado el crecimiento de la ciudad, por lo que se convirtió intermitentemente desde los años 30 en la Perrera de Santiago. Finalmente, tras su cierre en los años 70 y un largo período de abandono, este espacio fue recuperado y convertido en el centro cultural Perrera Arte, que ha albergado a parte de la cultura underground santiaguina. Otro de los espacios en donde se puede observar estas transformaciones de usos es en los silos ubicados en la parte final del parque. Construidos en la primera mitad del siglo XX, sirvieron para almacenar y distribuir diferentes productos dada su cercanía con la línea del tren. Este espacio actualmente fue recuperado por un grupo de jóvenes, quienes lo habilitaron como un muro de escalada, convirtiéndose en un hito en esta disciplina en nuestra ciudad.

En el último hito comentamos sobre el proyecto del parque fluvial Renato Poblete y las múltiples dificultades y desafíos que hubo que afrontar en su construcción, a partir de las aguas del río Mapocho. Este parque se hizo como la continuación del de los Reyes, como un proyecto de recuperación de esta zona, que anteriormente fue ocupada con un basural y, por lo mismo, estaba bastante deprimida. A esta iniciativa se le suman otra serie de proyectos que buscan revitalizar la ribera sur del Mapocho hacia el poniente, como el del Parque Mapocho Limpio, el Parque Mapocho Poniente o el proyecto Mapocho 42k. El último de los mencionados pretende conectar las comunas de Pudahuel, Cerro Navia, Quinta Normal, Santiago, Providencia, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea a través de una gran ciclovía, que constituye a la ribera del Mapocho como une eje de transporte sustentable.

De esta forma, tal como Cultura Mapocho viene haciendo desde hace más de una década, nuevamente pudimos adentrarnos en el patrimonio cultural urbano de Santiago, acompañados de un fiel público y muchas caras nuevas, todos con el ánimo de reconocernos en la historia de nuestra ciudad.

2018-04-12T16:47:01+00:00 2018/01/29|