En febrero recorrimos el Parque Forestal del Centenario.

El pasado domingo 25 de febrero realizamos la  segunda ruta del año y la segunda parte de los recorridos estivales, que tuvieron como hilo conductor la ribera sur del Río Mapocho, siendo el Parque de los Reyes el tema de enero y el Parque Forestal el de febrero. En esta oportunidad, Cultura Mapocho, propuso una lectura del Parque desde la revisión histórica de las celebraciones del Centenario de Chile de 1910 y los vestigios que quedaron reunidos en este parque, principalmente monumentos, esculturas, paisajismo y arquitectura.

La idea fue reflexionar acerca de los aspectos históricos del Centenario y la vigencia que tienen sus vestigios el día de hoy, así como los usos actuales del Parque Forestal y los diversos procesos de transformación y problemáticas que ha experimentado a lo largo de estos ya casi 120 años de historia.

El punto de encuentro fue el Monumento de la Colonia italiana, ubicado en Plaza Italia, llamado “El Genio de la Libertad”, lugar donde reunimos a 100 asistentes, número que nos sorprendió y alegró, debido a la fecha, un poco incierta en éste aspecto. Entre ellos contamos con la grata presencia de Claudio Jorquera, quien por años fuera el fotógrafo oficial de Cultura Mapocho y de Tito Vergara, presidente de la Junta de Vecinos del Parque Forestal.

La primera detención fue la más larga del recorrido, ya que Mariana Milos realizó la introducción al tema que nos convocaba, efectuando una revisión histórica de los aspectos menos conocidos de las celebraciones del Centenario, por un lado, sus agudos detractores y los conflictos sociales que rodearon a las festividades. Por otro lado, su faceta más “humana”, relatada a partir de la voz de Carlos Morla Lynch, quien fuera el encargado de atender a las delegaciones extranjeras y solucionar múltiples problemas que surgieron durante los fastuosos festejos. Para finalizar Mariana relató algunos aspectos claves del Monumento que nos acogía, ¨El Genio de la Libertad¨, detallándonos sus múltiples transformaciones en el tiempo e invitándonos a reflexionar sobre qué hace que un monumento se convierta en hito urbano, y que su valorización se mantenga.

Luego Dante Figueroa nos relató la historia del Monumento de la Colonia alemana, mejor conocida como la “Fuente Alemana”. Dante inició su revisión desde los comienzos de la inmigración alemana en Chile, para luego comentarnos lo dificultoso que fue tomar la decisión de qué regalar a Chile en esta ocasión, y, finalizar, realizando un exhaustivo análisis iconográfico de los múltiples elementos presentes en esta fuente. Para tal análisis citó el Mercurio de la época, donde un periodista se aventuraba a descifrar cada uno de sus personajes y elementos, pero además contrarrestó las ideas con lo que expone Liisa Voionmaa en su libro “Escultura Pública: del Monumento Conmemorativo a la Escultura Urbana”, que tantas veces se hace presente en nuestras investigaciones. Muchos de los asistentes nos preguntaban porque la fuente hoy no tiene movimiento de agua, siendo que incluso cuelga de ella un cartel que señala que está en restauración, pero que la misma finalizaba en marzo 2017. Sin tener una respuesta cierta, solo pudimos especular en conjunto que quizás es para evitar que los niños se bañen en ella, como ha ocurrido en tantos veranos calurosos.

El tercer hito estuvo a cargo de Vólker Gutiérrez, socio fundador de Cultura Mapocho, quien expuso un análisis más territorial del Parque Forestal. Vólker nos contó que desde sus inicios el Parque Forestal se posicionó como un parque más urbano, céntrico y de cierta manera democrático, si se le compara con los existentes hacia la época, Parque Cousiño o Quinta Normal de Agricultura, y de cómo se transformó en un espacio de vinculación con la Chimba. También nos relató aspectos más prácticos, como la aparición de estos nuevos terrenos luego de la canalización del río, iniciada hacia 1891, o la decisión de dejar el paisajismo en manos del francés George Dubois, quien instalara la ya mítica laguna navegable frente al Museo de Bellas Artes, que fue secada en los años 40´. Cabe mencionar que luego del relato de Vólker hubo bastante discusión y debate entre nuestros asistentes, llegando incluso a tocarse temas tan complejos como la presencia incaica en el Valle de Santiago previa a la llegada de los españoles. Incluso entre los asistentes se levantaron algunas voces que querían saber de Rubén Darío, ya que nos habíamos detenido en su monumento, aprovechando la sombra y las bancas que lo rodean. Esta pequeña deuda fue saldada en el hito siguiente por Annette García, quién mencionó la presencia del autor nicaragüense en Chile entre 1886 y 1889.

En el cuarto hito Annette nos relató la historia del Monumento de la Colonia francesa, titulado “A la Gloria”, señalando la particularidad de ser una obra conjunta entre el arquitecto francés Henry Grossin y el escultor chileno Guillermo Córdoba, y que es la que menos modificaciones ha sufrido en el tiempo, rindiendo, a través de sus símbolos como la corona de laurel o la sensual desnudez de esta alegoría, verdadera gloria al Museo y a la Escuela de Bellas Artes, a quienes enfrenta visualmente. Aprovechando la excelente panorámica que se tiene del Museo desde éste punto, le pedimos a los asistentes que se mantuvieran en el lugar para que Mariana nos relatara la historia del Museo Nacional de Bellas Artes, MNBA, desde su creación en 1880, su itinerancia por diferentes espacios y la llegada a este magnífico espacio como un proyecto más del Centenario, uno de los más visibles de la transformación de Santiago y que más enorgulleció a sus impulsores, sin duda. Se señalaron algunos aspectos estilísticos, como la impronta neoclásica francesa y los elementos Art Nouveau, sin dejar de comentar la reciente restauración y limpieza de su fachada, que permite apreciar como nunca los esplendidos medallones de mosaico con los retratos de los baluartes de la historia del arte europeo. Cuando el Museo llega este lugar se reúne por primera vez con la Academia de Pintura (luego Escuela de Bellas Artes), que a su vez había tenido sus propia itinerancia desde su creación, en 1849, tema que sería relatado por Julio Alarcón en nuestro último hito.

Una vez terminado el relato de Mariana los asistentes ingresaron al Museo durante algunos minutos, para poder apreciar su arquitectura por dentro y el animado ambiente que se vivía en el hall de entrada. Si bien la intención inicial era atravesar “por dentro” hacia el museo de Arte Contemporáneo, MAC, por el pasillo que nuevamente conecta el Museo con la antigua Escuela (cerrado entre 1927 y 2015), esto no fue posible por estar el MAC en periodo de vacaciones. Sin desanimarnos volvimos al Parque y caminamos por el costado del MNBA hasta la entrada del MAC, lugar donde Julio nos contó sobre la historia de la Escuela de Bellas Artes, sus difíciles inicios, la itinerancia por diferentes espacios y la posterior vinculación con la U. de Chile, donde funciona actualmente. Esta historia sin duda se enlaza con la del Museo de Arte Contemporáneo, que no quedó fuera de su revisión histórica.

Con este hito dimos por finalizado nuestro exitoso recorrido, sin olvidar por supuesto nuestra tradicional foto final en la escalinata del MAC y el sorteo de publicaciones en la que nuestro entusiasta público participó como acostumbra hacerlo hace ya casi 15 años. Al finalizar el recorrido dimos a conocer el Plan de Gestión de 2018.

2018-03-27T15:10:12+00:00 2018/03/27|