En junio fuimos tras los pasos del Santiago indígena.

El domingo 24 de junio realizamos una ruta marcada por el inicio del invierno en nuestro hemisferio, la cual propuso un recorrido histórico y simbólico a partir de los vestigios que develan la presencia y manifestaciones nativas y posteriormente la participación en sociedad de distintos pueblos indígenas en la cuenca del río Mapocho, principalmente en su orilla norte.

El punto de encuentro fue el bandejón central ubicado en la avenida Perú llegando a la intersección con calle Domínica en la comuna de Recoleta. El frío de las primeras horas del día no fue problema para las más de 50 personas que llegaron al lugar.

Esta primera detención, ocurrida entre la “lengua de tierra” que discurre entre las laderas del cerro Blanco y el cerro San Cristóbal, fue el puntapié inicial a cargo de Roberto Ortiz quien aprovechó este sitio para rememorar la llegada de la hueste española, la cual tuvo como primer establecimiento estos territorios y desde donde pudo haber observado las dinámicas humanas de un valle muy distinto al que aparece relatado en la historiografía tradicional y que a partir de recientes descubrimientos se ha podido abrir nuevamente la discusión, por ejemplo, sobre la real importancia de la presencia del Tawantinsuyo (Inca) al momento de la llegada de los europeos a estas tierras. Excavaciones e investigaciones realizadas por el destacado arqueólogo chileno Rubén Stehberg y el historiador Gonzalo Sotomayor (“Mapocho Incaico”, 2012) han vinculado el hallazgo de importantes vestigios en la mismísima Plaza de Armas de Santiago, la cual habría sido el principal espacio ceremonial y administrativo del asentamiento incaico, conocido como la Kancha Inka, junto con la presencia de fuertes expresiones simbólicas alrededor de este valle, principalmente manifestado en los cerros y montañas que rodean la ciudad, para demostrar que este asentamiento fue el más importante al sur del imperio. Para afinar el relato, también fue expuesta la forma de la expansión del tawantinsuyo hacia el sur, evocando la crónica del Inca Garcilaso de la Vega, considerado el primer mestizo del Perú quien a partir de las fuentes de primera mano que significaban sus familiares, antiguos nobles del imperio, pudo desarrollar una meticulosa obra llamada “Comentarios Reales De Los Incas”, tal vez, la primera obra de posmemoria realizada en América.

Siguiendo con el recorrido, caminando por calle Dominica hasta la esquina con Avenida Recoleta, nos instalamos al costado del Centro Patrimonial Recoleta Dominica. En este lugar fue Vólker Gutiérrez quien nos relató la historia de “La Chimba” como un espacio de marginación social, ya que desde que se construyó la ciudad, “la otra orilla” fue donde se estableció todo lo que la sociedad criollo-española no quería presente dentro de sus márgenes de dominio, es así que en un principio fue conocida como guangualí o pueblo de indios, o sea, fue el sitio donde se establecieron los indígenas de servicio de la hueste española y también los que originariamente poblaban el valle. Pero con el tiempo fue también el aposento de españoles pobres sin derecho a encomienda, mestizos e indígenas, tomando un carácter de sector marginal no planificado, donde se establecían “los otros”. Los indígenas eran los que estaban más abajo en el escalafón social, sobre todo los que no estaban cristianizados y no hablaban español, estos sujetos provocaban el espanto de la sociedad capitalina durante los siglos que siguieron a la conquista, y a pesar de que nunca se produjo una sublevación Mapuche en Santiago salvo la de los albores de la ciudad el 11 de septiembre de 1541, el miedo siempre estuvo presente y con ello el miedo a la “otredad”, esto queda de manifiesto en el artículo citado en la ruta, llamado “Aucas en la ciudad de Santiago. La rebelión mapuche de 1723 y el miedo al “otro” en Chile central”.

Para el tercer hito el cual comprendía la Recoleta Dominica, pudimos ingresar al primer patio del actual Centro Patrimonial Recoleta Dominica, el que, a pesar de permanecer cerrado los fines de semana, pudimos conocer gracias a la gestión previa de Mariana Milos con las autoridades del espacio. Fue ella, además, quien relató la historia del claustro, de la Iglesia y de la Orden Dominica, como primeros defensores de los pueblos indígenas a nivel local en La Chimba, pero también a nivel hispanoamericano, ejemplificando la labor de esta orden y de sus clérigos en Bartolomé de las Casas, quien dejó a un lado su rol de conquistador luego de 5 años de experiencia y observación de los más deleznables abusos contra la población indígena del Caribe, para posteriormente convertirse en sacerdote de la orden Dominica y volver al “nuevo mundo”, ahora como férreo defensor de los indígenas, acusando los abusos perpetrados por los colonizadores.

En el cuarto hito Alejandra Alarcón nos relató la historia de la iglesia de La Viñita, que se encuentra ubicada en la vereda norponiente de la intersección de las calles Santos Dumont y avenida Recoleta, precisamente en los faldeos del cerro Blanco. El principal enfoque de este punto fue mostrar este complejo como el primer antecedente de la evangelización en Chile, ya que fue Inés de Suarez quien mandó a construir una ermita, originalmente en la cima del cerro en honor a la virgen de Monserrat, es así como este templo tiene como antecedente la primera construcción católica de Chile, que derivó en la actual iglesia luego de que los antiguos terrenos de Inés de Suarez fueran entregados a la orden de los Dominicos. Otra perspectiva que fue tomando el relato de Alejandra, citando la obra del historiador José Bengoa “Historia del pueblo Mapuche”, tuvo correspondencia con la relación entre los conquistadores españoles y el pueblo Mapuche, principalmente desde la figura de la resistencia de estos últimos ante los constantes vejámenes y ocupaciones que realizaban las huestes. A partir de ejemplos como la batalla de Curalaba de 1598, victoria para los Mapuches, desastre para los españoles y la historiografía tradicional, que significó la destrucción de todos los poblados al sur del río Bio-Bio, estableciendo este hito como frontera definitiva entre el pueblo Mapuche y Chile hasta el momento de las campañas de la “pacificación de la Araucanía” bien entrado en siglo XIX.

Luego ingresamos al complejo que corresponde al cerro Blanco, la caminata del grupo siguió el sendero que va por el costado del cerro siguiendo el curso de avenida Recoleta. A mitad de camino nos detuvimos y Roberto Ortiz nos contó sobre la historia del cerro desde tiempos prehispánicos como lugar ceremonial, señalando la importancia de este hito para la cosmovisión indígena, por ejemplo, en la celebración del We Tripantu por las comunidades mapuche, o año nuevo del hemisferio sur; hasta la apropiación de este cerro por diversas instituciones de la colonia y la incipiente república, que lo usaron principalmente como cantera para alimentar diversas obras que se realizaban en la ciudad.

 

Para finalizar este recorrido el grupo llegó a la Plazoleta de las Tacitas, al final del sendero, este hito estuvo a cargo de Julio Alarcón quien nos habló sobre este importante vestigio arqueológico que tiene una data de aproximadamente 10.000 años y el cual podría haber sido utilizado para la recolección de agua, o para la molienda de semillas por parte de los primeros habitantes del valle. Este complejo es el más grande conocido de piedras tacitas de toda América y corresponde a un yacimiento que podemos visitar en el mismísimo corazón de Santiago.

La ruta terminó de muy buena manera, con el sol entibiando nuestros pasos y con el grupo reunido para realizar el sorteo de publicaciones y la típica foto de finalización con la que sellamos una gran mañana.

Pero para nosotros el día aún no terminaba, ya que en pleno centro de la ciudad a las 16:00 horas, nos reunimos con la fundación Teatro Niño Proletario para realizar una actividad con un grupo de 30 migrantes haitianos, especialmente niños y jóvenes. El objetivo era hacer de mediadores y vinculadores entre ellos -y la ciudad, este nuevo territorio que viene a ser parte de su realidad y que por lo tanto necesitan conocer. La ruta contó con la presencia de Alejandra Alarcón, Annette García y Mónica Luengo quienes guiaron al grupo desde la plaza Vicuña Mackenna, al costado del cerro Santa Lucía, hasta la Plaza de la Ciudadanía frente al palacio de La Moneda, recorriendo todo el centro histórico en el trayecto, contando la historia de la ciudad, pero principalmente, mostrando datos que pudiesen usar de manera practica en su devenir por ella.

2018-08-07T11:44:14+00:00 2018/06/30|