El Estado Chileno, el eufemismo de la “Pacificación” y el genocidio Mapuche

 “La gente que allí vive es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida, ni a extranjero dominio sometida”. (La Araucana, Alonso de Ercilla)

En la pluma de Alonso de Ercilla y Zuñiga se esboza la estirpe de los Araucanos; un texto a modo de poema épico dedicado al Rey Felipe II y que se da a luz en el último tercio del siglo XVI. En este poema, se relatan las proezas españolas y se describe al indómito pueblo araucano, constituyéndose así, en una fuente histórica y uno de los primeros registros de la denominada “Guerra de Arauco”, que da cuenta de un estado de parcial rebelión mapuche por más de tres siglos. Empero, esta “indocilidad” no es una situación permanente de guerra convencional y prolingada; sino que se trata de largos periodos de paz y de relaciones comerciales en la frontera del Bío – Bío.

Durante la gesta de la Independencia, el pueblo Mapuche participa escasamente en favor de los patriotas y pese al interés que los bandidos tienen de las tierras al sur de la frontera y la falta de reconocimiento legal que se esperaba conseguir a través de la celebración del parlamento de Tapihue, mantuvieron relativa autonomía; entre otras cosas, porque hasta 1830 al estado chileno poco le importaban las tierras del sur, disminuyendo su presencia militar en ésta. Según Bengoa el «país del centro», “mirará hacia el norte” que lo provee de ricos minerales, y dejará tranquilo hasta mediados del siglo al “país del sur”, que desarrollará sus propias dinámicas.

Esta unidad espacial era dirigida política y económicamente de manera descentralizada, por los diferentes loncos localizados en los Lof; unidades  territoriales básicas de la administración del pueblo mapuche que se entendía en la lógica de un clan familiar- y que abarcaba desde la vida cotidiana, la economía, la justicia, hasta la administración misma de la violencia. Para los intereses del Estado Chileno

“Arauco” nació como provincia en 1852, sin embargo, para los intereses del Estado, su posesión fue pospuesta a un segundo o tercer plano, situación que comienza a cambiar desde 1861, momento en que el gobierno chileno decide ocupar la Araucanía a través del “plan de Cornelio Saavedra “  cuyo propósito era trasladar desde el Bío Bío hasta Malleco la línea fronteriza y “re administrar”, por parte del Estado, amplios terrenos baldíos; se construirían fuertes y se enajenarían terrenos a extranjeros y a privados. Eran cerca de 500.000 hectáreas, las que se reasignarían de la siguiente manera: 200.000  a “propietarios civilizados” 50.000 a indígenas y el resto quedaría como propiedad del Estado. Comenzaba así, un camino sin retorno en que el Estado chileno desconoce la autonomía de la Nación Mapuche, a través de un despojo de tierras que sería reafirmado a través de la ocupación militar del territoio.

El discurso, que antes ensalzaba las virtudes de los indígenas como pueblo fundador del “país”, ahora le asignaba más defectos que virtudes. El mismo  Benjamín Vicuña Mackenna, quien por ese entoences ocupaba el cargo de diputado, les consideraba “una raza salvaje y perversa, de vil naturaleza” que “posee una crueldad congenital  y horripilante”. La prensa, desde el diario el Ferrocarril y El Mercurio alimentaba la misma visión del indígena como “impermeable a la civilización”, “Una horda de indios ladrones indómitos”.

Dicho esto, el escenario tanto ideológico como legal estuvo dado para la intervención militar en diversas etapas, desde la legalidad impuesta y el parlamentar, hasta la acción militar más directa que cobrará su desarrollo más cruel y cruento de la ocupación del territorio indígena. Así, entre los años 1881 y 1883, aparecen las antiguas malocas hispano criollas del siglo XVII en que las cosechas y los ranchos quemados, el ganado es robado y tanto, mujeres  como  niños  son tomados prisioneros.

A través de la ocupación de la Araucanía, el antiguo Wallmapu quedó reducido a proporciones ínfimas. De tal manera que, la resistencia de los Mapuches, aquel indómito pueblo tan vanagloriado en las guerras del norte, había terminado desmembrado a manos de sus propios hermanos, en el desconocimiento del Estado chileno, la persecución y el despojo de sus tierras, pero también, a través de la lesión de su identidad y la “chilenización”. Así nace la problemática que hasta hoy enfrenta el pueblo Mapuche contra el Estado.

 

2019-08-30T09:30:39+00:00 2019/08/30|