La Dictadura de Pinochet y la destrucción de la estatua del Che Guevara

Por Dante Figueroa Abarca.

Cinco días después del bombardeo a la Moneda, no solo la persecución, la represión y el miedo campeaban en la ciudad. Con varios bandos a su haber, la Junta Militar accionaba sus tentáculos contra todo  aquello que oliera  y representara a la “ideología marxista”; había que “exterminar el cáncer” y por tanto se debía “limpiar” de imágenes  e ideas que recordaran el proyecto socialista del Gobierno de la Unidad Popular. Así,no solo las personas fueron víctimas de la vorágine de la devastación, sino también, la música, expresada en los discos, junto a libros,  imágenes y los mismos monumentos,cayeron bajo la espiral de depuración del gobierno de facto.

Uno de los casos más icónicos de esto, fue la destrucción que sufrió el día 16 de septiembre de 1973 la “Estatua del Che Guevara” ubicada en la comuna de San Miguel. La estatua fue inaugurada 5 días después de la asunción de Allende a la primera magistratura;fue fabricada con 1.400 kilos de bronce y dispuesta sobre un plinto de piedra laja. En su inauguración, se observaba el desfile  de dos horas de obreros y comitivas de distintos países que escucharon a  Tito Palestro  recordar el ideario del Che en los jóvenes, y el espíritu del “hombre nuevo” que  se manifestaba en la valentía y en la capacidad de  “ sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo”.

Empero, el lema del guerrillero solo sirvió para materializar eso mismo, el espurio acto de eliminar la imagen del comandante; en cuanto las condiciones políticas empezaran a radicalizarse y el asedio golpista comenzara su paulatino avance. Así, la figura del Che que era objeto de culto – como fue en el caso de la visita de Fidel Castro el 28 de noviembre de 1971- también concitaba  desprecio. Es por esta razón que el 22 de abril de 1973, un grupo paramilitar de ultraderecha llamado “Patria y Libertad”, atentó esa madrugada contra la escultura, dinamitándola y haciendo volar la cabeza de la estatua a varios metros de su pedestal. Esto sería la antesala de lo que posteriormente ocurrió a pocos días de consumado el cobarde ataque a la Moneda.

Ese triste día 16 de septiembre fue derribada la estatua localizada en el paradero 6 de la Gran Avenida,  así se desplomaba bajo la bota fascista, la obra del artista plástico Praxísteles Vásquez. Los 9 metros erigidos en recuerdo al guerrillero eran sacados de cuajo; según relata El Mercurio “fue arrancado ayer de su pedestal por una patrulla militar que lo derribó con un cable de acero, trasladándolo a un lugar no conocido”. Se consumaba con esta acción el inicio de una larga pesadilla de 17 años de dictadura cívico–militar en Chile.

El símbolo  del Guerrillero, asesinado en  Bolivia, era borrado del espacio público.Los militares en su depredadora acción, eliminaban su figura como la antesala de una sistemática persecución ideológica, intentando borrar de la memoria el recuerdo y el legado del primer monumento realizado  por un  país Sudamericano al revolucionario argentino.

2019-09-11T12:37:00+00:00 2019/09/11|